Origen

En el año 1941 Osvaldo Fasanelli se inicia como aprendiz de engarzador en el taller de Jaime Berestein, decano del oficio. En 1952, ya convertido él en un prestigioso engarzador, con su propio taller, tiene el orgullo de contar como cliente a su maestro y mentor. Su pulso ideal y el correcto manejo de los buriles le permitieron concretar trabajos para importantes joyerías, como Ricciardi, y para personalidades destacadas, como la mismísima Eva Duarte de Perón.

La personalidad inquieta y la ambición de ampliar sus horizontes lo llevaron, en 1959, a radicarse en Nueva York, donde trabajó para marcas como David Webb y Tiffany. En sus ratos de ocio se dedicó a aprender las técnicas de fundición para lograr producción en serie de piezas en platino, actividad que al regresar a la Argentina lo convirtió en el primer y único fabricante de Joyería en Platino y Brillantes del país, lo que le significó tener que crear numerosas producciones para las mejores joyerías. Dicha demanda también llevó a la incorporación de piezas en oro 18 kts, para satisfacer en ese rubro los pedidos de los clientes. Su especialidad eran las rosetas, cintillos y solitarios.

Ampliación

Ya en los años 70, Fasanelli decidió ampliar aún más la actividad y abrió las puertas de su local comercial junto con sus hijos, ocupándose Carlos -continuador del legado- de la fabricación y producción en serie, y Silvia de la parte comercial y de ventas mayoristas y minoristas.

Presente

A partir de 1994 se incorpora una nueva generación: los hijos de Carlos, quienes, con la experiencia de ser la tercera generación de joyeros de la familia, con ideas innovadoras y la intención de imponerse en el mercado con nuevos estilos y diseños, comienzan a crear sus propias líneas de joyas, como los modelos exclusivos de su marca líder A’CHENTO, elaborados con estándares mundiales de fabricación en oro 18 kts (750/1000) y en plata (925/1000) que reúnen cualidades esenciales para satisfacer a clientes exigentes al ser totalmente artesanales, fusionando la nobleza de los metales (oro/plata) con engarces de diferentes piedras preciosas, y la calidez del cuero trenzado a mano en diferentes colores y texturas.

Hoy, Sebastián y Nicolás están establecidos en Concordia, Entre Ríos (ciudad que los vio crecer), donde además de la fabricación y venta de su producción para distintas regiones, cuentan con un único local comercial en el que logran captar la atención del público local y de la zona, sin dejar de mencionar que los turistas que pasan por la ciudad se llevan una joya de Fasanelli.

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